Amigdalitis en bebés

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La amigdalitis o más comúnmente llamada angina, se trata de un tipo de infección en las amígdalas, estas son los ganglios pertenecientes al sistema linfático, que es el que se encarga de defendernos de los  gérmenes que ingresen a nuestro organismo, mediante la producción de células especificas para atacar a esta amenaza. La amigdalitis se da cuando nuestro organismo aún no es capaz de generar estas, de esta manera nuestro ganglios se ven atacados y se produce la enfermedad.

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Es importante que detectemos en nuestro bebé molestias en esta zona del cuerpo, lo antes posible, para así realizar una rápida consulta al médico. Un inmediato diagnóstico para saber si el origen de la angina es bacteriano o virulento, es vital, ya que podemos estar ante una infección bacteriana como la del estreptococo Beta hemolítico A, el cual puede acarrear consecuencias como la fiebre reumática, que ataca a las arterias, y válvulas cardíacas.

Detectar los síntomas de las anginas es vital, para así realizar una rápida consulta al pediatra, primero comienza con un dolor al tragar lo que sea, tanto líquidos como sólidos, también fiebre bastante alta,  inflamación y dolor a nivel de los ganglios del cuello, dolores de cabeza, y si observamos la garganta, se encuentra muy roja y con manchas de color blanco. En caso de virus, también se puede observar mocos, tos y diarrea.

En el caso de que nuestro bebé padeciera de una angina bacteriana, y realicemos una inmediata consulta al pediatra, el tratamiento seguramente se hará un estudio para saber que tipo de bacteria es la atacante, para realizar el tratamiento con antibióticos para este tipo de bacteria. No es aconsejable que nosotros tomemos las riendas del tratamiento, sin previa consulta al médico, ya que no es solo administrarle antibióticos al niño, sino que debe ser el antibiótico apropiado para ese tipo de germen, como también en la dosis adecuada, para el peso y edad.

Podemos prevenir la amigdalitis en nuestro niño, y esto es simple, primero que nada somos lo que comemos, si le brindamos una dieta que mantenga fuerte su sistema inmunitario, lo mantendremos alejado de cualquier otro tipo de enfermedad, no solo de esta. La dieta para mantener a un niño sano y fuerte debe tener principalmente mucha vitamina C, que es obtenida de frutas como son los cítricos y frutos del bosque, también de varios tipos de verduras. Por otro lado también debemos de aportar una buena dosis de vitamina B12, que es obtenida de lácteos, pescado, huevos y carne de res.

Si detectamos síntomas de amigdalitis debemos de consultar rápidamente al pediatra, para que diagnostique el origen, y si es de origen viral o bacteriana, para que así recete el tratamiento con el antibiótico adecuado.

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